viernes, 9 de marzo de 2012

Pura anatomía

La biblioteca estaba dividida en dos. Por un lado, agrupados con mucha delicadeza, las novelas y las antologías poéticas. Por el otro, arrumados de formas aleatorias, los libros de caris científico: enciclopedias, manuales, manifiestos y uno que otro vademécum. Y allí, sin saber a que lado pertenecer, pero cómodamente instalada en la facción de los diccionarios, una revista erótica descansa. Su argumento: "soy pura anatomía".