martes, 4 de octubre de 2011

Imagina

-Imagina la escena. Un hombre saluda a la mujer de la banca del parque y le ofrece con diligencia todo su afecto. Ella consternada lo mira con escepticismo. Él sube la apuesta, habla de amor, hijos, una casa junto al mar y una palabra con F...
-¿Felicidad?
-Claro que no, no seas tonto. El tipo puede ser muy directo, pero no un charlatán.

Historias hilvanadas 1

Primero

Verde y Azul se observan por primera vez


La joven del abrigo rojo irrumpió en la oficina sin tocar, con naturalidad. Tampoco saludó al joven del sombrero que yacía apoltronado en una silla móvil de cuero negro. Con los pies sobre el escritorio en vulgar cliché, Verde, sin quitarse el sombrero, leía unas hojas sueltas llenas de letras sin sangrías o párrafos. Azul, la chica del abrigo rojo, dejó sobre la mesa una bolsa blanca. Adentro, unas gafas de sol, un pocillo roto, tres llaves de cobre, una madeja de lana, una botella plástica vacía y una caja de condones entera.
-De él solo quedan estas cosas- Atinó a decir Azul, señalando la bolsa y sentándose en una silla frente a Verde.
-No, no es tan sencillo - Replicó Verde sin dejar de mirar sus papeles-, puede que esté muerto, pero en algunas cabezas sigue muy presente.
-¿De cuales cabezas estamos hablando?- preguntó azul luego de tomar el portaretratos del escritorio de Verde en el que una pareja sonreía con el atardecer a sus espaldas.
-Tres personas, las encontraras en esta lista.

Azul la tomó con cuidado y la leyó rápido. La dejó caer escandalizada. Su nombre, su nombre real, la dirección de su domicilio, todos sus datos, hasta la raza de su perro figuraban en esas letras amalgamadas. Fue cuando se miraron fijamente, como nunca antes, casi como en los tiempos de aquella fotografía. Y Parecía como si fuese la primera vez que se observaban.

lunes, 3 de octubre de 2011

Antes de quitarle la vida

Antes de quitarle la vida, La Muerte, siempre benevolente, le ofreció un juego de tres pruebas a cambio de su alma. Uriel, naturalmente aceptó. Así se enfrascaron en una carrera hasta el árbol seco que yacía muerto desde hacia tres años al lado de La casa-de-la-loma. Uriel nunca fue muy atlético, la parca en cambio tenía experiencia ancestral en perseguir cobardes. Con la cuenta uno-cero a favor del más allá, Uriel propuso una prueba acuática. Quien tocara el lecho del lago ganaría.
En efecto, ambos se

lanzaron al mismo tiempo y haciendo acopio de pesadez, intentaron emular grandes rocas para llegar al fondo. El hombre, algo rollizo salió a la superficie con la mano embarrada en lodo y algas, la muerte en cambio, liviana como es, no pudo sino flotar en círculos.
Dios era un espectador divertido de la contienda y dado que cada uno de los competidores había propuesto una prueba que lo beneficiara, la tercera no podía ser iniciativa de ninguno. Por tal motivo, el todo poderoso sugirió un duelo de pulso sobre la piedra del sepulcro, uno de sus paisajes favoritos. Tras un soplido, la parca y Uriel reñían para ver quien ostentaba más lozanía. La muerte, pese a su huesudo brazo, poseía una fuerza fuera de este mundo, el vigor d
e todos los hombres que sucumbieron bajo su mano. Pero Dios apoyaba al mortal y no quería dejar de divertirse con él, por lo que le otorgó algo más de poder para equiparar la fuerza de su contrincante. Y empezaron a salir chispas, remanentes de la inmensa energía que manaba de aquel pulso titánico. Parejos, sin ceder espacio luchaban por vencer. De repente la muerte comenzó a tomar ventaja. Uriel comenzaba a sudar a borbotones, su mano igual, era la manifestación de todos aquellos que aún vivían, los que luchaban por no dejar este mundo y aquellos felices de no haber pasado al otro. La vida manaba por sus poros, la parca comenzó a retroceder, de a pocos Uriel ganó terreno y venció.

La muerte es justa pero orgullosa. Tal como lo prometió, Uriel regresó a su cama, respirando; tampoco se aparecería por allí en un buen tiempo. Vivo. Cuando se incorporó para contar la historia a su esposa encontró una carta, una misiva de despedida. Ella se iba para no volver, se llevaba su ropa y sus pertenencias, sus fotos, salvo un par de besos marcados con su peculiar labial azul. Desconsolado, aquel hombre lloró su perdida, sin más salida que vivir.

domingo, 18 de septiembre de 2011

El miedo

El miedo llegó al pueblo decadente una tarde de agosto. Cargando una maleta caminó hasta la plaza central, se quitó el sombrero y dejó salir pequeñas aves rojas y verdes. De ahí en más la gente dejó de confiar en si misma, en su vecino en o su abuela. Esa misma mañana se marchó, con la maleta aún pesada. Aún quedaban pensar irresistibles por desatar, pero este no era el pueblo, no, sabía bien que los lugareños se encargarían de eso ellos mismos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

condiciones para hacerlo bien

Jorge llegó a casa diez minutos más tarde de lo planeado. María, nerviosa y sonrosada lo miró con picardía cuando entró a la habitación.

_¿Entonces, te parece si lo hacemos aquí?_ Preguntó María con timidez.
_Claro, esta vez no me olvidé de aquello.
_Verdad, la otra vez te lo olvidaste en el carro y nos quedamos sin hacerlo.
_Esta vez tengo todo listo. _ Terminó Jorge con una sonrisa de par en par.

Se lanzaron de rodillas a la cama sin dejar de mirarse, en ademan de un beso largo y apasionado. Ella le quitó la chaqueta, la revisó y de su bolsillo sacó una hoja de periódico.

_¿Y el lápiz? _ Insiste María.
_ En el otro bolsillo_ Responde Jorge.

Esa noche no se quedarían sin hacer su crucigrama.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Antes del monasterio

–En la primera de mis visiones hay un gran incendio en un país europeo – Comentó amparo Grisales a la Madre superiora.

–¿Alcanzas a detallar algún edificio?

–No, todos están en destruidos.

–¿Cuál fue la segunda?

–Veo escasez de mujeres y hombres locos detrás de las pobres que aún quedan.

–¿Esa es la razón por la cual se interna en el monasterio?– Espetó la religiosa a la actriz.

–Pues… Si. En parte, porque la virgen me indicó un camino de castidad. También por mi tercera visión.

–¿Cuál?

–No puedo decirle, Con aquel horror tengo que cargar yo sola.

martes, 6 de septiembre de 2011

Llenos de inanimado amor


Pablo Jaramillo

Para los nostálgicos y los melosos

En ocasiones existimos por cuenta de nuestras pasiones. Lo que hacemos, lo que pretendemos, lo buscado y lo ignorado. Antes de eso somos objetos inanimados.

Ella es una taza, él un vaso. Ella brilla por su esmaltado cuerpo de porcelana, moldeada en alguna sucia fábrica china; él es endeble y opaco, de plástico moldeado en alguna factoría nacional. Ambos continentes de bebidas calientes.

Fue en medio de su trabajo cuando se conocieron. Ella soportaba un café cargado y sin azúcar, él guardaba con recelo una aromática de panela con limoncillo. Reunidos por casualidad, unidos por decisión. A partir de ese momento, pese a ser disimiles, se estimaron con la cadencia del sentimental que solo un objeto inanimado comprende. Y con ese mismo fervor la taza vio partir a su querido vaso y caer destripado al fondo de un basurero, junto a papeles arrugados y desperdicios hediondos. Quieta, expectante, dejó pasar el tiempo. Mientras, el café se enfriaba.

Condenada

Te recordé, condenada mujer. Te ignoro, apareces. Corro, me persigues. Hasta que te freno, te abrazo, te recuerdo. Me condeno. Nos condeno.

Todos felices

Él tonto, ella tonta, todos tontos. Hijos de su época, felices.

Comentarios sueltos



Que todo aquello que un día encadenamos en el papel, salga luego purgado de males, que sólo quede el gratificante sabor de las experiencias vividas y el olor del progreso. Al final, la textura del ayer llena de éxtasis los dedos del presente. Queramos o no, nuestro presente.

domingo, 24 de julio de 2011

Efimero

-¡No sabes de que hablas!- Contestó por toda respuesta el fruto cuando el árbol le preguntó algo sobre la vida y la muerte.

domingo, 17 de julio de 2011

El hombre aparentemente inexpresivo

El hombre aparentemente inexpresivo pregunta a una señorita la hora. La joven, sentada en una banca del parque, entre sorprendida y asustada le responde que eran las dos. El hombre la espeta y le recuerda que son las 2:15, la llama mentirosa, crédula y aburrida. Es cuando ella se levanta, se molesta y le cuestiona el hecho de que ya conocía la hora antes de preguntar.
El hombre aparentemente inexpresivo le dice que se calle. "No has pasado la prueba, no estas preparada. Así que para ti no hay respuestas, sólo pistas para jugar mímica".

Paseando...

Estos son dos hombres que se encuentran por casualidad en el parque, rodeados de niños que juegan y partidos de fútbol en canchas improvisadas. Uno pasea el cariñoso trozo de asfalto que encontró sólo y abandonado en una carretera intermunicipal hacia ya tres meses. El otro, de más caché, llevaba de la correa un voluptuoso pedazo de mármol negro traído de Italia por un vendedor especializado en ese tipo de excentricidades de las cuales gustan los adinerados.
Sin cortarse un pelo, el primer hombre saludó al segundo con orgullo, el hecho de que su mascota no fuese pura no le importó. Sabía bien que en la amalgama que representaba su trozo de asfalto estaban resistencia, maleabilidad y un hermosisimo color azabache.
Sin embargo, pese a los esmerados actos de honra y autoestima del primer hombre, el dueño del mármol sabía bien que su mascota sería por mucho más envidiada. Y era innegable que no era por que fuese pesada, tiesa, de color opaco y de temperatura helada. Es claro que el mármol costaba mucho y que contra ello, nobleza y estima no podrían combatir.

Celebraciones

A escasos cuatro días de cumplir un mes de existencia, La cesta de basura (marca irregistrable) se complace en anunciar su golpe de impopularidad. Salvo lecturas insospechadas, el blog se a mantenido incólume de toda controversia. Así lo evidencian sus nulos comentarios y sus cero seguidores. De los cuales no se destaca nadie, por perogrullas razones. Es pues todo esto suficiente motivo de celebración.

La cesta se creó para odiarse a si misma. Su función desde un principio a sido el fracaso, el asco y el desperdicio. De ahí su nombre, tal cual su labor. Por eso estamos felices; hemos pasado un mes con un proyecto para nada ambicioso y a surtido exactamente el efecto para el cual se concibió: un frío espacio donde acumular producción de Kalum.

Así que, celebremos un mes más de mediocridad. ¡Arriba las manos que carecen de copa, la cerveza es un lujo que esto no amerita!

lunes, 27 de junio de 2011

En la tarde

Él quería un caballo bayo para pasear por las tardes. Ella quería un hombre con el cual dejar pasar esas horas en las que el sol está a punto de morir. Se conocieron. Era perfecto, entonces ella tuvo la oportunidad de ser feliz, pero tenía que aprender a relinchar.

viernes, 24 de junio de 2011

Cuestión de ego

No sé desde cuando el escribir se convirtió en una cuestión de ego inapagable. Siempre ardiendo entre los dedos y las bocas; siempre pensando una palabra afortunada para pasar por literato tras una conversación vana, siempre atento a complicar una de las acciones más insospechadas como lo es conversar. Y una tarde, Ella estaba allí, sentada sin más, padeciendo el verbo ser, estando, simplemente. Yo la abordé con un cuento entre labios, pensando en sus ojos y recitando personaje y clímax. Ella, me mira, Yo, con la boca aún abierta callo de súbito y la imito. Me acomodo la chaqueta, me voy del lugar, sus ojos son demasiado fijos, es una mujer de miradas cortas y gustos largos. Ella, sabe quien soy. Me duele el ego hasta encontrar a alguien con quien pretender.

miércoles, 22 de junio de 2011

Huida

Una selva tupida, compuesta por helechos de todos los tamaños, juncos del grosores alucinantes, flores de colores caleidoscópicos, rocas prismáticas y aguas cristalinas parecían absorber a Uriel a cada paso de su cansada huida. Su pelo negro, empapado por la lluvia, golpeaba cadencioso su frente y por momentos cubría los ojos grises que se abrían sorprendidos ante la selva infinita. Atrapado, fugitivo, perdido y solitario, Uriel sufría el peso de su equipaje, aumentado por el de su conciencia. Había robado algo valioso a personas que no poseen más que sus creencias.

Photo et lux



Esta foto no me acaba de gustar. No dice nada después de todo. El problema acá es que me gusta postear fotos en mis blogs, que no son pocos, y mis fotos nunca son muy buenas. Así que, para evitar malentendidos conmigo mismo subo esta foto para ignorarla.

Explicación no pedida...

Nadie me preguntó hace unas horas: "¿por qué La cesta de basura y no El cesto?".
A lo que respondí: Prefiero un nombre femenino, un blog con visos de mujer. Excecrarlo, vituperarlo y cagarme en él es mucho más gratificante así que si fuese masculino. Es cuestión de origen, es volver a las raíces. Y no hay nada mejor que sentirse como un cretino patriarcal antes de cada comida. Eso me llena de apetito.

Ante el lente

Ajustó el trípode y encendió la cámara de vídeo. Ante el lente, el hijo de Pedro Ramírez soplaba las ocho velas clavadas en su torta, partía con gracia el pastel y sonreía a sus padres centellando gratitud por los ojos. Los niños se fueron a jugar, su esposa a preparar las bebidas. Mientras, Pedro contó las velas, luego una segunda vez, una tercera y una cuarta lleno de perplejidad. Sin duda, se estaba haciendo viejo.








El palito


Finalmente aquella noche, el palito rojo y el azul se encontraron en donde habían quedado: bajo el viejo árbol del parque. Brillaba la luna con intensidad, el azul se notaba incomodo, el rojo estaba furioso. Segundos después, sin que el viejo árbol supiera como ni porqué, todo el parque se prendió fuego. El palito rojo se consumió entre las llamas, el azul, como desquiciado, se echó a reír entre las cenizas.





(los diminutivos, por alguna extraña razón, parecen hacer más adorables las palabras. De esta forma las personas sensibles o las mujeres melosas prefieren esos personajes pequeños por sobre los demás.) Pensamiento suelto, reflexión luego de un microcuento.

La cesta

Este rincón, esta cesta inmunda, este lugar olvidado, o como lo quieran llamar, es el espacio dedicado a todos esos cuentos sin ademanes de transcendentalismo. Acá mueren, dan a parar sin ningún reparo. Independiente de que prometan para un corto por estar llenos de acción, o si los personajes le gustaron a tu madre.