Querida (inserte nombre aquí)
Usted no me conoce bien y yo no la conozco de nada pero la encuentro fascinante en un grado más allá del entendimiento. Temiendo sonar como un desquiciado, ruego que me perdone, pues me parece encantadora y la única forma en la que puedo hacérselo saber es posando de escritor: de lejos, silencioso. Reconozco su buen gusto, sus gestos, sus acciones, nos hemos visto poco, pero a mí me ha bastado para saber que es usted una mujer maravillosa y que sacarle una sonrisa valdría por todos los atardeceres del resto de mi vida*. Sé que los cinco minutos** que nos encontramos aquella vez no son suficientes para alcanzar el entendimiento, pero espero que con esto que hago, tonto o simple, comprenda en mí lo único que realmente me importa que usted conozca: un hombre sincero y decidido.