martes, 4 de octubre de 2011

Historias hilvanadas 1

Primero

Verde y Azul se observan por primera vez


La joven del abrigo rojo irrumpió en la oficina sin tocar, con naturalidad. Tampoco saludó al joven del sombrero que yacía apoltronado en una silla móvil de cuero negro. Con los pies sobre el escritorio en vulgar cliché, Verde, sin quitarse el sombrero, leía unas hojas sueltas llenas de letras sin sangrías o párrafos. Azul, la chica del abrigo rojo, dejó sobre la mesa una bolsa blanca. Adentro, unas gafas de sol, un pocillo roto, tres llaves de cobre, una madeja de lana, una botella plástica vacía y una caja de condones entera.
-De él solo quedan estas cosas- Atinó a decir Azul, señalando la bolsa y sentándose en una silla frente a Verde.
-No, no es tan sencillo - Replicó Verde sin dejar de mirar sus papeles-, puede que esté muerto, pero en algunas cabezas sigue muy presente.
-¿De cuales cabezas estamos hablando?- preguntó azul luego de tomar el portaretratos del escritorio de Verde en el que una pareja sonreía con el atardecer a sus espaldas.
-Tres personas, las encontraras en esta lista.

Azul la tomó con cuidado y la leyó rápido. La dejó caer escandalizada. Su nombre, su nombre real, la dirección de su domicilio, todos sus datos, hasta la raza de su perro figuraban en esas letras amalgamadas. Fue cuando se miraron fijamente, como nunca antes, casi como en los tiempos de aquella fotografía. Y Parecía como si fuese la primera vez que se observaban.

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