El hombre aparentemente inexpresivo pregunta a una señorita la hora. La joven, sentada en una banca del parque, entre sorprendida y asustada le responde que eran las dos. El hombre la espeta y le recuerda que son las 2:15, la llama mentirosa, crédula y aburrida. Es cuando ella se levanta, se molesta y le cuestiona el hecho de que ya conocía la hora antes de preguntar.
El hombre aparentemente inexpresivo le dice que se calle. "No has pasado la prueba, no estas preparada. Así que para ti no hay respuestas, sólo pistas para jugar mímica".
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