_¿Entonces, te parece si lo hacemos aquí?_ Preguntó María con timidez.
_Claro, esta vez no me olvidé de aquello.
_Verdad, la otra vez te lo olvidaste en el carro y nos quedamos sin hacerlo.
_Esta vez tengo todo listo. _ Terminó Jorge con una sonrisa de par en par.
Se lanzaron de rodillas a la cama sin dejar de mirarse, en ademan de un beso largo y apasionado. Ella le quitó la chaqueta, la revisó y de su bolsillo sacó una hoja de periódico.
_¿Y el lápiz? _ Insiste María.
_ En el otro bolsillo_ Responde Jorge.
Esa noche no se quedarían sin hacer su crucigrama.
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