La casa de arriba, la que un excéntrico construyó en el morro con lágrimas y magia lleva dos días desocupada y ya se le nota el abandono. La esquina suroriental, está llena de cartas perdidas. El lado norte repleto de cuerpos de mariposas, que por alguna razón que no antoja ser preguntada, prefieren ir a morir allí.
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