Y en la mañana la botella yacía vacía. Se suponía que la mitad de la botella era ya para fines culinarios, nada de tragos extras, si no era para sofreír el corcho no se levantaba. Pero la botella estaba vacía. Sin embargo, pese al pacto no buscaron culpables sino que se apretujaron más entre la cobijas. Después de todo ese domingo hacía frío y ellos estaban desnudos.
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