domingo, 18 de septiembre de 2011
El miedo
El miedo llegó al pueblo decadente una tarde de agosto. Cargando una maleta caminó hasta la plaza central, se quitó el sombrero y dejó salir pequeñas aves rojas y verdes. De ahí en más la gente dejó de confiar en si misma, en su vecino en o su abuela. Esa misma mañana se marchó, con la maleta aún pesada. Aún quedaban pensar irresistibles por desatar, pero este no era el pueblo, no, sabía bien que los lugareños se encargarían de eso ellos mismos.
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Que falta de respeto con los lectores. Esta clase de entradas degradan la imagen de los micro relatos en la mente de los lectores. Creo que freír empanadas podría ser una mejor opción de vida para ti.
ResponderEliminarFreír empanadas está bien, pero saber cómo el miedo invadió mi persona y la de todos los ciudadanos de mi pueblo, me parece más interesante, o al menos, entretenido.
ResponderEliminarPor cierto, yo sí que me quito el sombrero ante el miedo, será cab... (quería decir una palabrota). Yo también me encargué sola de metérmelo en el cuerpo.