domingo, 16 de septiembre de 2012
Sentado
Soy una persona que piensa y siente los muebles. Un amante de las poltronas, un conocedor de butacas y mecedoras. Estar sentado no es un simple estado de expectación; es algo que cala el alma. Estar sentado para mí es algo emotivo. Por eso cuando alguien me pregunta "¿cómo estas?", no dudo en responderle: "sentado". Aun cuando esté de pie, estar sentado es parte de mi, una suerte de estado de ánimo. Se siente como la plenitud. Es lo más cercano que conozco a la mejor puesta de sol que hayas visto jamás o se aproxima a la sensación que deja ver la luna llena salir tímida tras la cordillera. Estar sentado es como el amor, pero sin las indignidades o los dolores de cabeza. Eso, hasta que algo rompe dicha plenitud. Ese terrible momento en el que algo te obliga a pararte. Y es cuando tu estado se altera, cuando dejas de estar vertical y horizontal al mismo tiempo. El momento terrible de usar ambas piernas y hacerte alto de nuevo. Pero lo de estar parado, eso de caminar y andar por ahí, ya es otro tema. De eso no voy a mencionar nada más.
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Había un niño muy inteligente llamado Joaquín cuyas habilidades eran muchas, el niño gozaba de buena salud, padres adinerados, y mucho amor
ResponderEliminarUn día, Joaquín salió a jugar con sus compañeros
Todos estaban muy felices, hasta que de repente ¡zas!, Joaquín se tropezó con una enorme roca que se camuflaba en el pasto
Se lastimó una pierna, sangraba mucho
Aparentemente sanaría
Así que Joaquín simplemente decidió vendar su herida
Transcurrían los días pero su herida cubierta por un vendaje no sanaba
Faltaban 5 días para la navidad, y Joaquín decidió pedirle al Niño Jesús que su herida, la cuál ae tornaba preocupante, sanara
Como el niño Jesús no existe, Joaquín resultó con una gangrena
Que terminó en una amputación de pierba
Pierna
En cuanto su pierna fue removida, Joaquín se ahorcó con una guirnalda
de navidad
Fin.