sábado, 4 de enero de 2014

La historia es espiral



La historia es espiral. Lo sé, porque cuando ella estaba yo no, tal vez porque me encontraba más arriba y no la veía. Cuando ella me alcanzó yo me deslicé y retrosedí, hasta mucho más abajo de lo que nunca estuvimos y me topé con la angustia y la miseria; ella me esperó con paciencia. Fue cuando unos pasos más, ella había dado un revés que yo interpreté como obra del destino, entonces nos encontramos y escalamos, tomados de la mano. Ahora ya no está, se fue mucho más arriba de lo que yo nunca estaré,  así comprendo que ella no sufrió un retroceso casual: ella se devolvió por mí. 

A veces me siento en silencio a recordar los giros de mi pasado, allí me repito a mí mismo las últimas palabras que le dije antes de que se marchara:  "Soy lo mejor que te ha pasado y como yo no encontrarás a nadie más". 

Ahora ella desde arriba se asoma se sonríe al verme solo. Me muestra sus dientes con malicia, mientras su gran felicidad la pasa un brazo por la cintura y me mira con compasión. Se me quedan mirando, como si fuese un animal de zoológico mientras escalan cada vez más alto.

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